

Ignacio Zamora Sanz
Proyecto Jardín Solar
Jardín Solar tiene un sentido fundamental. Este sentido es el de redefinir la función de una obra de arte pública en un contexto social de libre acceso y tránsito.
Mi objetivo con este proyecto no es quedarme en el traslado de un mensaje más o menos crítico o informativo sobre la necesidad de apostar por las energías limpias y renovables. Mi meta es participar de ese objetivo. Para ello, la intervención será capaz de obtener energía del sol mediante su composición a base de células fotovoltaicas. Esta energía servirá, no solo para el auto-abastecimiento energético de la propia escultura, sino que el excedente energético puede ser utilizado para cualquier necesidad en el entorno de la intervención (farolas, semáforos... etc).
En principio, el lugar idóneo para el emplazamiento de esta obra sería una circular de cualquier ciudad que cumpla los requisitos que para esta obra se precisan, es decir, un clima soleado la mayor parte del año.
Jardín Solar va a estar formado de pequeñas unidades formales o células. Éstas se repiten en un número considerable (determinado por un posterior estudio técnico específico del espacio), son capaces por sí mismas de producir energía, y dan lugar al conjunto perceptivo de la obra.
La inspiración viene como consecuencia de la observación del comportamiento del girasol con respecto al mismo Sol. La idea de que las células solares se comporten de algún modo como esta planta me llevó a realizar un diseño en el que la tecnología inherente a las piezas se adaptase a unas formas orgánicas, con aspecto de flores. Por otro lado, quería reproducir el característico movimiento del girasol. De esta forma, se plantea una plataforma giratoria en la circular de tal modo que todas las células que hay en ella en algún momento reciban esa luz que haga que produzcan energía.
Cada célula o “flor” la componen seis paneles solares hexagonales unidos por otro central. Éste último es el elemento diferenciador entre cada una de las células ya que se trata de un panel metálico que gozará en cada una de las “flores” de un color distinto, ademas de doce bombillas LED del color correspondiente. El conjunto se sostiene sobre una estructura metálica en forma de trípode y se completa con la necesaria batería contenedora de la energía obtenida.
Los colores a utilizar corresponden con los de la gama cromática principal del espectro solar: violeta, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Los LEDs se encenderían en el momento en que las placas no produjesen más energía, es decir, en la puesta de sol. Del mismo modo, cada vez que una “flor” deja de recibir rayos de luz por su posición con respecto al sol debido al giro de la plataforma, sus LEDs se encenderán de forma gradual y volverán a apagarse en el momento de la siguiente exposición.
Hablamos pues de un proyecto que funciona las 24 horas del día, cambiando con respecto al momento en el que se encuentre el sol.
Si conseguimos hacer del arte público, el que se financia con dinero del contribuyente, algo de lo que éste se sienta orgulloso y beneficiado, cambiaríamos completamente la concepción que de obra pública se tiene.
Información
www.nachozamoraproyects.blogspot.com
+ Fotos del proyecto (hacer click para ampliar)



