Coleccionar Arte ¿afición o pasión?

El coleccionista de arte convierte una inicial afición de adquirir ocasionalmente obras en una posterior necesidad e incluso en un peculiar modo de vida.

Para poder analizar el por qué surge esa necesidad intrínseca de coleccionar arte y otros objetos en algunas personas, nos podemos remitir a los inicios del coleccionismo en la Edad Moderna. La monarquía, la nobleza, el alto clero y la burguesía comerciante y financiera europea adquirían, acopiaban y exhibían colecciones en sus gabinetes de curiosidades, palacios e iglesias, fundamentalmente como símbolo de pertenencia a las élites de la sociedad estamental. No obstante, también encontramos cierto carácter altruista, por el mecenazgo artístico que ejercían algunos de estos primeros coleccionistas, con una implicación emocional más directa con el artista y en la selección de obras para sus colecciones.

Cuarto de las Maravillas de Worm en el frontispicio de Musei Wormiani Historia

Estas motivaciones han pervivido en cierto modo hasta hoy en día, donde junto a las simbólicas y emocionales, surgen otras de tipo financiero o económicas. Marcar la pertenencia a un clase social alta, el placer personal de contemplar un objeto artístico, y la posibilidad de futuras revalorizaciones en el mercado del arte, son tres razones que, en mayor o menor medida, confluyen y mueven a una persona a adquirir obras de arte y después, tal vez, a convertirse en coleccionista.

Coleccionar arte. Afición y pasión

No obstante, es la implicación emocional la que convierte la afición de coleccionar arte en una verdadera pasión. El seleccionar obras de arte únicamente por su valor estético, plástico, visual, sin que intervengan estímulos de tipo económico o de prestigio, se convierte en un acto íntimo basado en sinceros criterios personales. Este hecho provoca que el impulso que mueve a atesorar una colección se perciba como algo “propio” por parte del coleccionista, el cual considera las obras de su colección como parte de su vida, su identidad, su sello personal. En este sentido, el coleccionista adquiere responsabilidades con sus obras de arte, como si de un miembro de su familia se tratara, invirtiendo tiempo y dinero, marcándose objetivos, tomando decisiones sobre la preservación, la protección, la exhibición, etc. De este modo el coleccionar arte se vive como una afición reconfortante, y para muchos apasionante, que dura toda una vida.

Coleccionar arte

Acabo este post con una sugerente cita del reconocido fotógrafo y coleccionista brasileño Joaquim Paiva, el cual define coleccionar arte como:

“… un estado de espíritu (placer, determinación), una particularidad del carácter (curiosidad, inquietud, vivacidad), una manera de ser (fascinación por la fotografía, el arte, la belleza, el goce estético, la vida)…”


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